Cuatro preguntas y tres gafas para ti
No hace falta saber de monturas. Contesta con lo primero que te salga y te proponemos los modelos que mejor encajan con tu cara y con lo que vas a hacer con ellas.
La regla del contraste, explicada sin rodeos
La idea de fondo es sencilla: la montura tiene que llevar la contraria a la forma de la cara. Una cara redonda gana con líneas rectas, como las de Calblanque o Sierra Espuña; una mandíbula cuadrada se suaviza con curvas, como las de Ricote, Cieza o Aledo.
La segunda regla es el tamaño. El ancho total de la gafa debería coincidir con el ancho de tu cara a la altura de las sienes. Si la gafa es más ancha, se ve grande; si es más estrecha, las varillas se abren hacia fuera y aprietan.
Y la tercera es que las reglas se pueden saltar. Hay caras redondas que llevan gafas redondas estupendamente. Si una forma te gusta, pruébatela: lo que no conviene saltarse es la talla.
Para los niños solo hacemos un modelo, Peque, pensado para caras de 4 a 9 años. A partir de 10 años suele valer una talla pequeña de adulto, como Calasparra (47 mm).